¿Qué condiciones permiten que un proyecto piloto deje de ser una prueba para convertirse en una solución que pueda desplegarse y llegar al mercado?
Esta es la cuestión que ha vertebrado una nueva edición de los Mobility Institute Talks, celebrada el miércoles 4 de noviembre en el marco del Tomorrow.Mobility World Congress 2026.
Bajo el título “Del piloto al despliegue real”, el encuentro reunió a representantes de distintas organizaciones del sector para analizar qué decisiones, capacidades y condiciones permiten llevar la innovación más allá de la fase experimental.

La innovación no termina con el piloto
En la apertura de la jornada, Josep Mateu, presidente del RACC, puso el foco en uno de los grandes retos de la innovación: conseguir que los proyectos superen la fase piloto y se traduzcan en soluciones aplicables al mercado.
Como señaló, innovar no es suficiente; el verdadero desafío está en dar el paso del cero al uno y convertir las ideas en realidades. Un reto especialmente relevante para Europa, donde resulta necesario avanzar desde la experimentación hacia un despliegue efectivo.
Genís Roca: «Del piloto a la implementación real: la necesidad de acelerar»
En su ponencia inicial, Genís Roca, experto en cultura digital y desarrollo de negocio, abordó los factores que impulsan los procesos de transformación.
Explicó que los cambios responden siempre a necesidades reales y que, en determinados momentos, confluyen circunstancias que generan oportunidades para impulsarlos. Por ello, destacó la importancia de saber identificar esas necesidades y reconocer las oportunidades que ofrecen para acelerar el cambio. En este sentido, señaló tres grandes motores de transformación: los cambios legislativos, la presión del mercado y las disrupciones tecnológicas.
En el contexto actual, con una disrupción como la que representa la inteligencia artificial, el mercado demanda cada vez más servicios proactivos, masivos, personalizados, basados en datos y en tiempo real, un modelo que plantea nuevos retos para las organizaciones y exige adaptar la forma en que diseñan y prestan sus servicios.
En cuanto a la incorporación de la innovación a las organizaciones, destacó la importancia de realizar pruebas en entornos que, aun permitiendo experimentar, reproduzcan condiciones reales de funcionamiento, pero fuera de la operativa habitual del negocio
Su intervención concluyó con una reflexión que resume parte del desafío actual: ¿estamos preparados para operar en tiempo real?
Mesa redonda
La mesa redonda, moderada por Jordi Casas, coordinador del Mobility Institute, reunió a Adriana Malé, directora corporativa de transformación de BSM; Josep Enric García, director del área de movilidad de DIREXIS; y Xavier Daura, manager de innovación en Autopistas y responsable del Future Road Lab de Abertis.

Adriana Malé (Dir. Cor. Transformación B:SM)
Compartió la experiencia de B:SM en proyectos vinculados a la gestión del aparcamiento, la electromovilidad y los servicios de movilidad. Entre ellos, destacó un piloto para gestionar las plazas reservadas a personas con movilidad reducida a través de la aplicación Smou.
Su intervención puso de relieve que, más allá de la tecnología, es fundamental evaluar el valor que aporta la solución al usuario, su viabilidad económica y social y su capacidad para responder a una necesidad real.
Como reflexión final, ha destacado la importancia de implicar desde el principio a los equipos responsables de la operativa, ya que su conocimiento es fundamental para que las soluciones puedan llevarse a la práctica. También ha recordado que aquellos pilotos que no llegan a implementarse no deben considerarse necesariamente un fracaso, sino una oportunidad de aprendizaje.
Josep Enric García (Dir. área de movilidad DIREXIS)
Explicó la experiencia del despliegue de una flota 100% eléctrica de 28 autobuses para un servicio mixto, urbano e interurbano, en el área metropolitana de Zaragoza. Un proyecto que exigió un profundo análisis de riesgos y pruebas en condiciones similares a las de un servicio comercial, que permitieron anticipar aspectos como el consumo energético, las necesidades de flota y la organización de turnos y rotaciones.
También destacó la importancia de disponer de sistemas de monitorización en tiempo real para supervisar la operativa. En el plano económico, señaló las oportunidades que ofrecía el mercado y el apoyo de los fondos europeos Next Generation.
Como reflexión final, defendió que la innovación es imprescindible para mantener la competitividad y que las empresas deben ser capaces de llevar sus proyectos más allá del piloto: “Solo trascendiendo el piloto lo vas a lograr”.


Xavier Daura (Manager innovación Autopistas)
Centró su intervención en la necesidad de valorar desde el inicio el potencial de escalabilidad de los proyectos y su capacidad para trasladarse a la operativa real.
También abordó la dificultad de medir el retorno de las inversiones en innovación, especialmente cuando sus beneficios no son cuantificables a corto plazo. Como ejemplo, mencionó el desarrollo de algoritmos de inteligencia artificial para anticipar riesgos y facilitar la toma de decisiones, cuyo valor también reside en reforzar las capacidades y la competitividad de la organización.
Daura defendió que la innovación debe formar parte de la estrategia de la compañía y estar vinculada a sus necesidades y objetivos. En este sentido, resumió una de las ideas de su intervención con una frase contundente: “El fracaso no es parar un piloto, sino no pararlo”.
Conclusiones
Las experiencias compartidas por todos los ponentes durante la jornada permitieron identificar varios factores que condicionan la capacidad de transformación de la innovación en el sector de la movilidad.
En primer lugar, la innovación debe partir de una necesidad concreta y responder a un propósito claro, aportando valor al usuario y a la organización. En este sentido, demostrar que una tecnología funciona no es suficiente: también hay que comprobar su viabilidad económica y operativa, evaluar su encaje en las condiciones reales del servicio y anticipar los recursos necesarios para su implantación.
Otro aprendizaje relevante es que la escalabilidad y la integración en la actividad habitual de la empresa deben plantearse desde las primeras fases del proyecto. Esto implica involucrar a los equipos responsables de la operativa, establecer mecanismos para medir resultados y retorno de la inversión, y valorar no solo el funcionamiento de la solución, sino también su capacidad para adaptarse a otros entornos y generar nuevas oportunidades de negocio.
Por último, las intervenciones pusieron de relieve que innovar también exige saber tomar decisiones: avanzar cuando existen condiciones para hacerlo, pero también detener un piloto cuando no ofrece los resultados esperados. En este sentido, un proyecto que no llega a desplegarse no tiene por qué ser un fracaso si ha permitido validar hipótesis, reducir incertidumbres y generar conocimiento útil para futuras iniciativas.
En definitiva, pasar del piloto al despliegue requiere integrar la innovación en la estrategia y la operativa de las organizaciones. No se trata únicamente de desarrollar soluciones que funcionen, sino de crear las condiciones para que puedan implantarse, crecer y generar valor de forma sostenible.







